lunes, 24 de septiembre de 2012

¿Leer o desfilar?

Por algunos años mi vida transcurrió itinerante. La mayor parte de mi juventud e infancia transcurrió entre la zonas 1, 2 5. En plenas faldas del cerro del Carmen me tocó presenciar los desfiles del 15 de septiembre. Recuerdo la estridencia de las trompetas, la impertinencia de los redoblantes, los xilófonos, las mujeres haciéndose un queso con faldas cortas. Antes pensaba que eso era la celebración de la Independencia. Y me parece que muchos estudiantes y muchos profesores todavía lo creen.

Ocurre que los preparativos para el tal desfile se realizan con tanto ahínco, que realmente se les olvida la esencia del significado de celebrar a la patria en su aniversario. Me pregunto, ¿cuál es el tal fervor patrio marchando? ¿No será mejor que los estudiantes conozcan la historia, que se cuestionen la veracidad de la Independencia?

Muchos llegan a la universidad y no saben quién es José Cecilio del Valle o lo que es inaudito dónde se firmó el Acta de la Independencia. El tal desfile ocasiona una cantidad de gastos innecesario a los padres. Además, los estudiantes marchan y los catedráticos dirigen, pero no saben o no conocen la historia o solamente la repasan en alguna estampita. No será mejor que en vez de desfilar, se invirtiera tiempo en ofrecer a los estudiantes material para su conocimiento intelectual. Digamos que todo el mes leyeran “El amigo de la patria” periódico fundado por José Cecilio; que en lugar de marchar, los alumnos realizaran obras de teatro para revivir los procesos más destacados de nuestra historia; que se leyera todo el mes a Pepe Milla, Pepe Batres Montúfar (autor de “Yo pienso en ti”), a Josefa García Granados, Antonio José de Irrisari, por ejemplo. El desfile al final, es efímero y no pasa de ser una anécdota. Entiendo que es “alegre” para los estudiantes. Pero, considero que existiría un mejor fervor patrio, si conocemos y valoramos la historia, a nuestros héroes y autores.

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